El banco del tiempo
Los años, meses, días y horas mediciones humanas para "el recurso más preciado de nuestras vidas, ese que no podemos obtener más", esas fueron las palabras de un agridulce recordatorio.
Son tan pocas las personas que conocen en
realidad su precio y aun mas únicas son aquellas que deciden vivir su vida de
manera auténtica, dando todo sin esperar nada a cambio y conscientes de lo que
cada segundo realmente pesa más que en oro.
La paradoja en que estos días siempre mantenernos
ocupados, llenos de en agendas de nuestros trabajos y abarrotar lo poco que nos
queda para la “vida” es la forma correcta de utilizar nuestro tiempo, colmándolo
hasta que no quede nada, sin quiera tiempo para uno mismo.
Aceptando que no podemos nadar contra corriente
y mucho menos hasta ahora retroceder el tiempo, con algo tan preciado que solo
existe dentro de ti, ¿Cómo pretendes vivir tu vida?
Pero antes
de responderte, regálate unos minutos a pensar cómo quieres recordarte al final
de tus días, a quienes quieres recordar en tus ultimas horas y con qué regalo
al mundo te despedirías cuando caiga el ultimo grano de área de tu tiempo.
Tampoco
tengas miedo a no tener aun respuesta, toma tiempo y valentía tenerla.
Lo que, si debe
quedar claro, es que el tiempo debemos invertirlo sabiamente, ponerlo en el
lugar correcto con nuestras manos, nunca ponerlo en las manos de tontos que nunca
se han hecho esta pregunta y mucho menos están consiente de su valor.
Debe ser
crucial saber elegir y aceptar con quienes invertimos tiempo. Todo buen
inversor debe ponderar profundamente sus opciones, el interés simple y compuesto
y hasta el plazo de sus inversiones.
Al menos en
mi caso elijo invertir en mi e invertir en las personas que nos hacen crecer en la direcciones correctas, que buscan
empedernidamente nuestra mejor versión, que buscan las excusas para unir las
corrientes del tiempo creando recuerdos para toda la vida, que nos hacen parte
de sus planes de vida, que nos confían su propio tiempo haciéndonos parte de
sus decisiones cada dia, y quienes no dejan espacio para la duda sobre el valor del tiempo mutuo.
Aunque no existen
caminos correctos e incorrectos, todos estamos en el mismo juego del tiempo;
Solo no juguemos a perder.

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